“Me formé en una carrera hermosa, que me dio la oportunidad de desempeñarme en establecimientos educacionales en los que muchos de los niños presentaban dificultades de aprendizaje; abriéndome en la práctica a apoyarlos no sólo en el ámbito educacional, sino también en lo personal y familiar. Apoyarlos, cuidarlos y entregarles un granito de amor fueron mis mayores satisfacciones, porque sé que al enseñar y aprender con amor, la motivación por alcanzar resultados en aprendizaje es mayor.

Profesionalmente me he desempeñado en diferentes roles ligados a la educación. Por 6 años fui evaluadora del Programa Rescate lector, siendo testigo de innumerables caritas sonrientes, entusiasmadas y en algunas ocasiones asustadas, por no saber leer. Fueron esas instancias las que me ayudaron a comprender que siempre hay un trasfondo en la historia de los niños a los que se les dificulta aprender a leer.

Como Coordinadora del Programa Rescate Lector, aprendí del trabajo de nuestras queridas profesoras Rescatistas, del amor inmenso que tienen educando con el corazón. Confirmando una vez más, que enseñar con amor lo es todo. Por ello, cuando el 2020 me convertí en mamá de una hermosa niña, ya tenía claridad de la importancia que le daría al amor de sus cuidados y enseñanzas.

Desde que nació Valentina, comencé a leerle un cuento todas las noches y, cada vez que pasaba por alguna tienda le compraba un libro. Al principio, fueron algunos con stickers para entusiasmarla y para que fuera identificando emociones y situaciones. Ahora que tiene 2 años y medio, le enseño a diario    cómo cuidar un libro y dónde debe guardarlos para que no se rompan, para que se conviertan en sus grandes tesoros.

Cada vez que tenemos tiempo para compartir juntas, me lleva a su sala de juegos para leer un cuento. A veces es el mismo una y otra vez, es una lectura divertida, en la que miramos los dibujos y le invento voces para cada personaje. Tenemos rutinas establecidas en torno a la lectura, ella espera por las noches el momento en el que inventamos historias, primero las cuento yo y después ella hasta que el sueño la vence.

Sé que estoy guiando a mi hija por un camino de amor hacia la lectura, lo aprendí desde el primer día trabajando en una escuela. Es por eso que me he propuesto incrementar mi compromiso como mamá, para acercar a Valentina a los libros, para que sueñe e imagine entrando cada vez a un mundo nuevo con cada libro que tenga en sus manos. Quiero que ame la lectura, que aprenda con felicidad nuevas palabras, que mejore su capacidad de pensar, que aprender a leer le dé en autonomía para tomar sus propias decisiones y ser consciente de sus emociones, porque abrazar la lectura es mucho más que leer y comprender”.

 

Paula Jara
Psicopedagoga,
Coordinadora del Programa Rescate Lector

Cinthya Covarrubias, 
Periodista,
Encargada de Comunicaciones Organizacionales Fundación AraucaníAprende