“En tiempos en que el aprendizaje suele reducirse a resultados estandarizados, conviene recordar una verdad esencial: ningún niño aprende solo, su aprendizaje se lleva a cabo como parte de un proceso profundamente relacional, que se concreta primero en lo social y luego en lo individual. En ese aprendizaje individual cumple un rol fundamental un “otro significativo”, que suele ser una madre, una abuela o un cuidador que acompaña en la lectura, contiene la frustración, incentiva y celebra avances que, aunque pequeños, representan enormes conquistas para niños y niñas que inician su camino de aprendizaje para convertirse en lectores.

Entendiendo que los niños requieren de un “otro significativo” para afianzar sus progresos, no es menor poner atención en el apoyo que se debe brindar a quienes están presentes desde el hogar fortaleciendo los aprendizajes, pues al momento de aprender, la motivación, el estado de ánimo y la confianza que se genera, son tan decisivos como las habilidades cognitivas. En ese horizonte cobra especial sentido la labor de Fundación AraucaníAprende a través de su Programa Rescate Lector para la Integración Escolar, iniciativa en la que profesionales de la Fundación trabajan con niños que presentan Necesidades Educativas Especiales Transitorias (NEET). En este contexto, el programa no solo interviene pedagógicamente al estudiante para que aprenda a leer, sino que integra activamente a sus madres o cuidadores en cada sesión, haciéndolos parte del proceso, generando en ellos nuevas habilidades, al proporcionales orientaciones concretas para reforzar en el hogar lo trabajado en cada sesión de tutoría para el aprendizaje de la lectura. De esta forma, se empodera a las familias a través de una asesoría personalizada, que pone el foco en las características del niño y en el apoyo familiar, reconociendo con ello, que la presencia del cuidador cumple un rol decisivo en el progreso lector.

Es así, como en esta práctica educativa el Rescate Lector entiende que el aprendizaje no ocurre en soledad, sino en un vínculo estrecho que se genera en una triada entre cuidador, niño y profesional del programa, por lo que la apuesta es profundamente humana, en la medida que se acompaña al niño y también a quien lo cuida; reconociendo con ello que, detrás  de cada diagnóstico de niños que son parte del Programa de Integración Escolar (PIE) de sus establecimientos, hay una historia, un esfuerzo conjunto y la esperanza de alcanzar una meta que se transforma en un logro para todo el contexto familiar.

Bajo esta mirada, en el programa de AraucaníAprende los diagnósticos orientan, y no definen destinos; porque se comprende que el aliciente para el aprendizaje es el encuentro entre un niño que aprende y un adulto que cree en él y anula las dificultades, con la convicción de impulsar la transformación en sus vidas. Ese es el objetivo y lo que moviliza a la fundación, el generar un cambio y abrir espacios de aprendizaje en el que los niños se convierten en lectores con apoyo permanente e individualizado, en el que sus familias cumplen un rol fundamental al acompañar el aprendizaje como verdaderos tutores en el hogar. Lo que logramos durante el 2025 con este programa, abriéndonos un nuevo horizonte para anhelar y trabajar para que progresivamente en nuestro país sean más los niños y niñas cuentan con un “otro significativo”, a quien tomar de la mano para impulsar su aprendizaje.

“La educación no cambia el mundo: cambia a las personas que van a cambiar el mundo”, así lo sostiene Paulo Freire, por eso, cuando un cuidador se siente acompañado sin ser juzgado, se convierte en un aliado poderoso del proceso educativo. Así, este programa no solo fortalece la lectura; reconstruye confianzas, afianza vínculos y devuelve a la educación su dimensión más humana, porque al final, un niño que aprende es siempre reflejo de un adulto que creyó en él y no lo soltó en el camino”.

 

Constanza Marchant Cordero
Vicepresidenta Fundación AraucaníAprende