“Chile enfrenta un desafío urgente: aumentar la participación laboral femenina y cerrar las brechas de género. Sin embargo, ese objetivo seguirá siendo difícil de alcanzar mientras el cuidado y la educación de los hijos continúen recayendo principalmente en las mujeres. En La Araucanía esta realidad es aún más evidente: solo el 49,1 % de las mujeres participa en el mercado laboral, frente al 67,4 % de los hombres (INE,2026). La menor presencia de las mujeres en el mercado del trabajo no responde únicamente a la disponibilidad de empleo, sino también a la persistencia de una distribución desigual de las responsabilidades de cuidado.
Esta situación se vuelve aún más compleja cuando existen niños y niñas con dificultades de aprendizaje o necesidades educativas especiales transitorias o permanentes. En muchos hogares, son las madres quienes reorganizan su vida laboral, reducen su jornada o incluso abandonan el empleo para acompañar estos procesos, limitando sus oportunidades de desarrollo y afectando el bienestar económico de toda la familia.
Es aquí donde la labor de Fundación AraucaníAprende cobra un valor que trasciende la educación, porque al fortalecer las habilidades lectoras y acompañar oportunamente a niños y niñas, la Fundación no solo mejora sus oportunidades de aprendizaje, sino que también entrega apoyo concreto a las familias. Ese acompañamiento reduce la carga que enfrentan los cuidadores, fortalece las redes de apoyo y permite que madres y padres compartan de mejor manera la responsabilidad de educar.
La corresponsabilidad no se construye únicamente con cambios legales o políticas laborales. También nace desde iniciativas que apoyan a las familias en los desafíos cotidianos de la crianza. Fundación AraucaníAprende demuestra que educar no solo transforma la vida de un niño; fortalece a las familias, promueve la corresponsabilidad y contribuye a construir una sociedad donde el cuidado y la educación dejan de ser una carga individual para convertirse en un compromiso compartido.
La experiencia materna influye profundamente en las decisiones que muchas mujeres toman sobre su proyecto de vida, su desarrollo laboral e incluso la posibilidad de ampliar una familia. Por eso, si aspiramos a una sociedad más equitativa, inclusiva y con mayores oportunidades, debemos comprender que educar y cuidar no son responsabilidades individuales, sino compromisos compartidos entre las familias, el Estado, las empresas y la comunidad. Cada vez que apoyamos el aprendizaje de un niño o una niña, no solo fortalecemos su futuro, sino que también entregamos mejores condiciones para que sus familias participen plenamente en la vida laboral, social y comunitaria”.
Constanza Marchant,
Vicepresidenta Fundación AraucaníAprende



