El aprendizaje es transformador. Así lo reafirma Fundación AraucaníAprende cada vez que acompaña el aprendizaje lector de un niño o niña, entendiendo que la lectura no sólo puede aportarles conocimientos, sino también seguridad y autonomía. Es en este contexto que a través de la alianza que la fundación ha mantenido por años con Fundación CMPC, se inició un trabajo colaborativo con María Ayuda, específicamente con la residencia Casa Alma en Los Ángeles.
El vínculo entre organizaciones se ha establecido entre el área educativa de la residencia y la coordinación del Rescate Lector para la Integración Escolar (PIE), lo que implica un desafío institucional para Casa Alma, al ser este el primer acercamiento de trabajo colaborativo con otra institución de manera directa, por lo que el trabajo de AraucaníAprende se realiza en un ambiente de cuidado y respeto, en el que prima el bienestar emocional de los niños.
El apoyo de la fundación se ha concretado a través del Programa Rescate Lector PIE, el que al ser online permite que los niños se integren, reforzando en ellos acciones educativas realizadas por los tutores del programa de educación especial de la residencia. Considerándose en las intervenciones los contextos educativos de cada niño, por lo que flexibilizar tiempos, estrategias y contenidos resulta primordial para abordar la lecto-escritura con sesiones online, material pedagógico y el uso de recursos tecnológicos como el graphogame.
“Ha sido una buena experiencia para los niños que han podido conectarse, teniendo en consideración la complejidad del perfil residencia, es decir diagnósticos de salud mental y dificultades conductuales. Lo que históricamente se ha presentado en actitudes de rechazo a las actividades académicas. Por otro lado, el profesor Christopher-quien está a cargo de las sesiones-es amable, empático con los niños, respetando sus tiempos y comprendiendo el contexto, lo que ha favorecido el proceso”, comentó Jesica Rebolledo, encargada del área educativa de Casa Alma.
Desafío Institucional
Para Fundación AraucaníAprende la alianza con Casa Alma implica un nuevo desafío, pues si bien el programa PIE lleva años de implementación, es la primera vez que el equipo apoya y guía el aprendizaje lector de niños con necesidades educativas permanentes; lo que ha llevado a la coordinación del programa a diversificar las acciones y consensuar estrategias de intervención para que los niños se sientan seguros y motivados a participar.
Buscando un espacio seguro para el aprendizaje de los niños, desde la coordinación de la fundación se evaluó la implementación de las acciones contenidas en el programa, lo que llevó a modificaciones para generar mayor participación e integración de los niños a las sesiones. “Es un desafío importante para el equipo, ya que debemos ejecutar nuevas estrategias de apoyo para los alumnos, considerando sus habilidades y capacidades, asegurando un entorno seguro, acogedor y respetuoso, puesto que este apoyo no implica solo cambios pedagógicos sino también promover una cultura de inclusión, para lo que hemos contemplado procesos de acompañamiento y evaluación continua”, explicó Maricela Melipil, Coordinadora del Programa Rescate Lector PIE.
Las modificaciones al programa van de la mano con los lineamientos de María Ayuda, en cuanto a reconstruir la confianza de los niños, lo que es compartido por AraucaníAprende, que en su experiencia ha comprobado que la empatía, la contención y el vínculo que se generan al enseñar son fundamentales para lograr progresos. “Esperamos desarrollar un trabajo colaborativo que permita fortalecer las oportunidades de aprendizaje y desarrollo integral de los niños y niñas, especialmente de aquellos que presentan necesidades educativas permanentes; contribuyendo a la instalación de prácticas inclusivas que favorezcan su participación, autonomía y bienestar, con apoyos pertinentes a sus características y necesidades, resaltando la importancia de la inclusión y el acompañamiento educativo”, explicó Maricela Melipil. Es por ello, que ser parte hoy de las instancias de vida de niños y niñas que requieren de seguridad para dar un nuevo paso, le da un nuevo valor al Programa PIE, con miras a convertir una experiencia cotidiana de enseñanza en una experiencia restauradora en la infancia.



