“Enseñar a distancia no es fácil, como educadores también necesitamos de la cercanía que se genera en el trato diario que permiten las salas de clases, en las que mirar directamente a los ojos a nuestros alumnos, nos permite entenderlos mejor y adecuar nuestras enseñanzas a sus aprendizajes.

Ha sido difícil entender que el trato diario con nuestros alumnos depende en mayor parte de una buena conexión a internet, más que de las ganas de aprender y enseñar. Eso ha sido frustrante, pero sé que el trabajo que realizo y con el que me comprometí marcará significativamente la vida de los pequeños a los que les enseño a leer. Por eso, con estrategias y creatividad busco las vías para conquistar los corazones de los niños y sus familias, para que juntos nos antepongamos a las dificultades, aun cuando no sea posible la conexión virtual.

A medida que pasan los meses, me he enfrentado a distintas situaciones que han dificultado que las familias puedan conectarse a una sesión. Ante ello, poder poner en práctica la empatía ha sido fundamental, me siento tan vinculada a cada familia y a cada niño con el cual tengo la responsabilidad de enseñarle a leer, que siempre busco una solución para adaptarme a los inconvenientes que puedan surgir. Envío tareas fáciles y divertidas a casa, poemas, canciones, diálogos, trabalenguas, adivinanzas y para fiestas patrias fueron payas. De esta forma, los niños no pierden la sesión y están constantemente practicando. Así, cuando vuelven a conectarse lo primero que escucho es un ´tía, me aprendí el poema, la canción que envió o tía le tengo una adivinanza´.

En todo el trabajo que realizo las familias son fundamentales con el apoyo en el hogar. Por eso, siempre me doy el tiempo para escucharlos, para poder conectarme con lo que les pasa y desde ahí, encontrar un medio para comunicarme con ellos y mantenerlos al tanto de los avances. Incluso, los felicito por animar a sus hijos a seguir aprendiendo y por hacer que se conecten puntualmente a clases.

Soy muy feliz siendo parte del equipo del Rescate Lector Remoto, y a diario quiero transmitir esa alegría a mis alumnos, porque siento que la alegría con la que enseño y mi compromiso son importantes en los progresos que logran en cada clase. Precisamente en la semana previa a las fiestas patrias me vestí de ´china´, compré especialmente el vestido para las sesiones y les hice una paya a mis apoderados y alumnos, muchos lo agradecieron y tuvieron un momento de alegría. Fue una forma divertida de animarlos a conectarse, y sí, funcionó creo que con estos pequeños gestos de mi parte logro demostrarles la inmensa alegría que me produce enseñarles y agradecerles también, la confianza que depositan en mí.

Estoy convencida de la importancia de enseñar con una sonrisa en la cara, porque ante la imposibilidad de reunirnos y aunque nos separa la distancia e incluso las malas conexiones a internet, recordar que quien te enseña a leer lo hace feliz, motiva a los niños a seguir a prendiendo, y a mí, me llena de alegría que esperen con ansias cada sesión. Es esa satisfacción que siento, la que me ha permitido enfrentar las dificultades de enseñar a distancia para estar cada día mejor preparada para guiar a las familias y enseñar a leer a mis alumnos”.

 

Brenda Paredes
Técnico en Educación Especial
Profesional equipo Rescate Lector Remoto

 

 

 

 

 

 

 

Cinthya Covarrubias, 
Periodista,
Encargada de Comunicaciones Organizacionales Fundación AraucaníAprende